«Somos cartas abiertas» por Key Trejo

¿Alguna vez te has puesto a pensar en cómo están viendo tu vida las personas que te rodean? ¿Qué es lo que estás reflejando a otros? ¿Realmente reflejas lo que Cristo hizo por ti?

Me encanta lo que Pablo escribe sobre nosotros en 2 Corintios 3:2-3 «Ustedes mismos son nuestra carta, escrita en nuestro corazón, conocida y leída por todos. Es evidente que ustedes son una carta de Cristo, expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, en los corazones.»

Cuando yo leí estos versículos hace tiempo atrás no me gustaron nada, empecé a sentir una carga muy fuerte en mi vida porque no me sentía en condición como para exponerme como una carta abierta y que todo mundo volteara a verme y pudiera encontrar en mí el reflejo de Jesús. Tenía muchos errores y saber que había personas que me estaban viendo me llevó a tener una vida de apariencias. Una doble vida, delante de las personas era casi «perfecta» pero en lo oculto batallaba con pecados que me llevaron a adicciones que nadie sabía. ¿Cómo mi vida podía ser una carta escrita por Cristo? El diablo atacaba mi mente con pensamientos como: «Cristo no hace las cosas tan mal, él jamás podría estar escribiendo en tu vida». Obviamente lo que el diablo quería era que pusiera mis ojos en mí y en mis imperfecciones y no en lo que Cristo ya había hecho por mí. Mientras le hacía caso más imperfecta me sentía y más trataba de ocultar mis errores. No sé tú pero yo sé muy bien lo que se siente vivir siempre en lo oculto, es una especie de esclavitud y esa no es la vida que Dios quiere que vivamos; lo que Él quiere es que seamos libres, que nuestros ojos no estén puestos en nosotros sino en lo que Él ya hizo por nosotros. Cuando pones tus ojos en lo que Jesús es y lo que Él hizo en tu vida puedes dejar de enfocarte en tus errores e imperfecciones y puedes tener la libertad de mostrarte como eres a las personas porque sabes que Dios por medio de Su Espíritu Santo estará moldeando tu vida de una forma que será inevitable que pases desapercibido en este mundo. Nadie es perfecto, nos vamos a equivocar muchas veces pero en realidad Dios nunca ha querido que mostremos perfección a otras personas, Él desea que mostremos dependencia solo a Él, que otros puedan ver que estamos consientes de nuestros errores pero que aún así vivimos en la gracia que es la persona de Jesús y esa gracia nos hace perfectos delante del Padre.

Somos cartas abiertas para mostrar lo que Cristo hace, no tengas miedo de ser un ejemplo de la gracia de Dios. Tu vida puede reflejar mucho más de lo que tú te imaginas cuando veas menos de ti y más de Dios.

 

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