41| QUE EJEMPLO

Hace muy poco tiempo conocí la experiencia de un pequeño, quien fue invitado por un amigo evangélico a la iglesia a participar de la clase bíblica en la Escuela Dominical. Sus padres no eran cristianos, por lo que tuvo que pedir el permiso correspondiente para asistir.

Una vez en la iglesia, al término de la clase, se comenzó a recibir la ofrenda para los gastos de la obra de Dios. El amiguito que le había invitado corrió para pedir una moneda a su padre y ofrendarla, mientras que el niño solo observaba la situación pues no tenía dinero, ni sus padres iban a la iglesia para poder pedirles una moneda como el resto de los niños. Al domingo siguiente entusiasmado (pues le había gustado la historia bíblica de Noé) volvió a pedir permiso a sus padres para ir a la iglesia. Cuando termino la clase bíblica nuevamente se comenzó a recibir la ofrenda; El pequeño una vez más no tenía dinero ni a quien pedirle, pero se las ingenio, pues en su mente de niño entendió que ese era el momento para darle «algo» al Señor, por lo que, tomo un papel, lo escribió y lo deposito en la ofrenda.

Cuando los diáconos guardaban el dinero recaudado, se sorprendieron al ver un papel doblado en medio de las monedas, al abrirlo sus corazones fueron grandemente conmovidos, pues se encontraron con las palabras escritas por el niño las cuales decían lo siguiente:

«Señor Jesusito, no tengo una monedita para darte, pero puedes estar tranquilo porque todo mi corazoncito te pertenece.»

¡Cuánta sencillez y amor en un solo acto! ¡Que ganas de agradar cada día a mi Padre celestial de esa manera! Hoy Dios también espera que con la misma inocencia y humildad de aquel niño usted pueda entregarle su corazón como una ofrenda grata ante su presencia. ¡Esta oportunidad es suya!

―Romanos 11:36― «Porque de Él, y por Él, y para Él, son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén.»

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