54| NO HAY EXCUSA

Aún recuerdo lo mucho que reí cuando alguien me contó que en un supermercado había leído un cartel junto a la caja que decía: «Sólo se fía a personas mayores de 90 años acompañadas por sus padres.» Lo cierto es que más allá de ser un buen motivo para que se les fiará a los ancianitos de forma exclusiva, era más bien la excusa perfecta para decir «Aquí no se le fía a nadie».

Lo que me causa gracia de esto, es que muchas veces nosotros como cristianos también nos ponemos creativos para argumentar nuestras distancias con Dios, y presentamos las mejores excusas para justificar nuestros actos y decisiones. Sin embargo, a Dios no le podemos engañar, conoce nuestros pensamientos y escudriña nuestros corazones (Romanos 8:27)

Por lo que, ante esta situación no tenemos excusa, no podemos justificarnos. Nuestro pecado merece la muerte, una condenación eterna, pues hemos ofendido gravemente a Dios, pero fue en esta instancia que alguien con amor presento la excusa perfecta para librarnos de esta condenación eterna «SU SANGRE». Y más que ser una excusa para librarnos, vino a ser el argumento principal para la JUSTIFICACIÓN de nuestras almas. (Romanos 5)

Jesús no tuvo excusas para dar su vida por amor a usted; Entonces: ¿Tendremos nosotros alguna buena excusa para negarnos a su amor y reconocerlo como nuestro Señor y Salvador?

Romanos 3:23.25 -«Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre.»

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