«Cómplices» por Ricardo Espinoza

Es difícil entrometerse en asuntos que no son nuestros, se nos hace complicado alzar la voz y reconocer lo justo y separar lo malo. En muchos casos decidimos ocultar los errores que se cometen, silenciándonos en los momentos más cruciales y lamentablemente esto nos convierte en cómplices de una sociedad que cada vez se dirige hacia el mal.

Dicen que no se puede tapar el sol con un dedo, efectivamente, en algún momento siempre la verdad saldrá a la luz, se descubrirá tarde o temprano la maldad de las personas.

Hoy en nuestra sociedad vemos constantemente errores que comete el ser humano, destruyendo la naturaleza, tomando decisiones que afectan a la población, empresarios robando en frente de los demás, violencia familiar, drogadicción, abusos a los derechos humanos, y la lista es casi interminable. Pero, ante todos estos ejemplos, ¿qué rol cumplen los seguidores de Cristo? ¿acaso Jesús cuando estuvo en esta tierra enmudeció antes las injusticias que cometían las personas?

No quiero decir que debemos estar en todas partes, increpando y si es necesario actuar con violencia para que obedezcan los demás, no me refiero a eso, pero sí debemos aprovechar lo medios que hoy tenemos. Es necesario decir la verdad sin adornarla, en la vida no podemos agradar a todo el mundo, el evangelio de Jesús no es transable ni menos cómplice de la maldad humana.

Alcemos la voz, sin miedo, digamos la verdad y seremos libres…

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