«¿Por qué duele tanto?» por Maritza Santis

Hace unos días platicando con una amiga sobre el proceso que estaba enfrentando me hizo una pregunta que por un instante no supe responder. Deseaba tener una respuesta que pudiera animarla y no hacerla sentir peor de lo que ya se sentía, la pregunta fue: “¿Por qué duele tanto esta prueba?” En ese momento, el Espíritu Santo me hace recordar el proceso de los diamantes y como deben ser pulidos para sacar su mejor brillo. Así que, la invité a tomar un café, le expliqué el proceso y transformación de un diamante, inicié diciéndole que imaginara que ella era como un diamante.

Un diamante es un carbón que se convierte en una pieza única e invaluable, aparte de ser difícil de encontrar y costoso de obtener, es conocido por su máxima resistencia, considerado uno de los materiales más resistentes del planeta, en un inicio es feo y sin forma, un carbón, literalmente sucio.

¿Cómo se forma un diamante? Pues, según expertos, un diamante se forma bajo condiciones de presión y temperaturas extremas, siendo un carbón sin forma hasta que es encontrado.

¿Cómo es el proceso de formación de un diamante? Se dice que es muy complejo y puede llegar a demorar años. El proceso puede ocurrir en superficies profundas de la tierra y se presenta frente a condiciones extremas como temperaturas muy altas. Luego de ser encontrado, llega el turno del lapidario, quien es el experto en pulir diamantes, utiliza 4 instrumentos para hacer del carbón un diamante:

  1. Molinete: Compuesto por dos muelas de acero que deben efectuar el frotamiento.
  2. Cuadrante: El que sujeta la piedra mientras se la talla y pulimenta.
  3. Palo de cemento: Que adhiere con masilla y termina soldando.
  4. Polvo: Con piedra fina, va gastando ésta poco a poco y le da forma. (Cuando se trata de diamantes, este polvo es también de diamante, empapado con aceite de oliva).

Si al igual que a mi amiga tú estás pasando por pruebas, momentos difíciles, desiertos intensos, etapas de cuestionamientos ¡No te desesperes!, por más que duela, deja que el Perfecto de perfectos haga de ti el diamante más precioso, porque aunque por el momento te sientas como ese carbón, Él en su infinito amor forma de ti la mejor de sus obras.

“Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva” (Filipenses 1:6)


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