«Sociedad amargada» por Ricardo Espinoza

Hace poco tuve una experiencia inesperada que nunca olvidaré. Estaba junto a mi madre realizando tramites, cuando apareció una mujer anciana, de unos 65 años aproximadamente. El asunto es que llegó y amablemente le ofrecimos un asiento para su espera, a lo que ella respondió: “joven usted la necesita más que yo, porque esta viejo”. Junto a mi madre nos miramos y comenzamos a reír, esta mujer muy cariñosamente se nos acercó, tomó la mano de mi mamá y nos señaló:

“Dios me dijo que cada día debo hacer reír al menos a tres personas para alegrar a esta sociedad”. Luego por un largo rato conversamos los tres de la vida con confianza, amabilidad y sobre todo con muchas risas.

¿Te has dado cuenta de lo deprimida que está la sociedad? Esto nos sucede a todos y no me refiero a que debemos andar por las calles sonriendo a carcajadas sin parar, sino a nuestras actitudes en general. Quizás ante algunas situaciones solemos colocar caras mal humoradas, respuestas negativas, gestos poco amables, transformándonos en seres apagados y cero carismáticos con los demás.

Jesús siempre ha demostrado su compasión, amabilidad y simpatía con los necesitados, invirtiendo tiempo en las personas, ayudando al afligido, ofreciendo esperanza al que está en problemas y también llorando para posteriormente reír con aquellos que supieron salir adelante.

Debemos contagiar a esta sociedad de alegría y no tristeza, entregar amor en vez de odio, esperanza antes que amargura y veremos como todo comienza a tener otro sentido.

“Dichosos ustedes los que ahora lloran, pues después reirán” (Lc 6:21)


313total visits,1visits today