«Te presento a mi amigo» por Camila González

¿Alguna vez una persona te ha dicho: “¡Ey cambia la cara, sonríe!”? Y con mucho esfuerzo, solo por cortesía has fingido una sonrisa, que se expresa nada mas en los labios, pero, a decir verdad, el alma está muy triste.

  Sonreír, es difícil en ocasiones, ya que el alma carga con muchos silencios, heridas no sanadas, dolores, soledades, pérdidas de nuestros seres queridos, dudas, confusiones y necesidades.

   Miramos a nuestro alrededor y no encontramos en quien confiar, no hay palabras que puedan mitigar la pena, entonces, sonreír, algo tan cotidiano, se convierte para nosotros en un milagro esperado.

  Hoy quiero hablarte de un gran amigo, aquel que ha estado conmigo incondicionalmente, le he necesitado y siempre se ha mostrado presente, aún en las madrugadas, cuando todos duermen, él ha estado para consolarme y darme paz. En las tempestades me ha dicho que todo estará bien y se ha cumplido porque ha tomado mi vida, llevándola a navegar por aguas seguras, a un puerto de paz.

Mi gran amigo es Jesús, quién ofrece alegría a los tristes, murió en la cruz para darnos salvación y con ello, traer sanidad a la humanidad. Jesús tuvo que pagar un precio muy grande, derramando toda su sangre, sufriendo gran dolor, humillación y quebranto al pagar por nuestros errores, de esta forma, a través de su sacrificio ser libres, libres de toda amargura, porque en sus llagas hemos sido curados (Is 43:5)

  Jesús ha venido para traer vida, vida en abundancia (Juan 10:10), no endurezcas tu corazón hacia su amor, permítele entrar a tu alma y que more dentro de ti. Cristo puede darte un nuevo corazón, inundar de tal gozo tu alma, que ya no quedará espacio para el dolor, Él es el carpintero que repara corazones, no rechaces su voz tan amante.


693total visits,2visits today