«Un regalo para ti» por Alejandra Caro

La Navidad ya se siente en el aire, sin duda es una de mis festividades favoritas, disfruto viendo la alegría y el asombro de las personas al abrir sus regalos o la sorpresa de saber quién era el “amigo secreto” en el típico juego navideño. Personalmente, me gustan mucho los regalos, tan solo por ser un regalo, ya que alguien se acordó de mi al prepararlo. Los regalos, no los obsequiamos según el comportamiento que ha tenido la otra persona con nosotros, sino por el amor que sentimos hacia ella. Y es así, como Dios nos ha dado el mayor regalo que alguna vez hemos recibido en nuestras vidas, “Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Hay regalos que podemos valorar más, porque significan un sacrificio para otra persona como desprenderse de algo que amaban mucho, y nuestro Padre nos dio aquello que más amaba, pues nos envió a su propio Hijo, sin duda, entregó lo más preciado que tenía.

Otros regalos son especiales porque suplen necesidades que podríamos tener, y sin duda Jesús viene a llenar nuestras vidas de toda necesidad, hay otros regalos que debemos ganarlos, pero este no fue por nuestros méritos, por lo buenos o malos que hemos sido, es un regalo inmerecido que viene de la bondad y el amor de nuestro Padre, pensado para nosotros.

Sin duda, el sacrificio de Jesús es el más grande regalo en la historia, motivado únicamente por el amor insuperable de nuestro Padre, pues no hay otro regalo que nos libre del pecado y la muerte. Te invito a entregar el mejor regalo que se puede obsequiar, presentando al Dios que tú conoces, te aseguro que no hay regalo que provoque mayor felicidad que recibir a Dios en el corazón.


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